Cuando Jesús ofrece una parábola, es una oportunidad para escuchar no sólo sus palabras sino también el mundo que nos rodea, porque está señalando una manera precisa en la que Dios ya ha escrito el evangelio en todo el mundo natural que creó. En este pasaje del Evangelio de Mateo, nos dice que seamos pacientes con aquellos a quienes evangelizamos. Es posible que las primeras etapas de su caminar con Dios no sean como esperábamos. Recuerde El patito feo de Hans Christian Anderson, quien a menudo colocaba temas cristianos sutiles como este en sus historias. Una mala hierba fea puede convertirse en una hermosa flor, del mismo modo que un patito feo se convierte en un hermoso cisne. Así que dejemos que la vida de fe de una persona se desarrolle naturalmente y veamos qué sucede. Dios puede tener ideas diferentes a las nuestras. A veces la cosecha no sale como la planeamos. Nuestra idea de unidad y uniformidad puede no ser la que Dios tenía en mente. Por eso, cuando evangelizamos, no está de más tener paciencia. Dios revelará con el tiempo aquellas malas hierbas que son verdaderamente dañinas para la cosecha, pero si condenamos a quienes no se ajustan a nuestra idea de cómo debería ser la Iglesia, podemos privar de sus derechos a quienes tienen ideas buenas y creativas que realmente encajan en el sistema. Las enseñanzas de la Iglesia bastante bien, sin contradecir la verdad eterna que Dios ya nos ha enseñado.
Kilby es un escritor independiente de Nueva Jersey y editor en jefe de Catholic World Report .
